miércoles, 25 de noviembre de 2020

Continuación: matrona. Parto y enfermería

El personal sanitario debe crear un ambiente de tranquilidad y confianza en el que poder expresar dudas o inquietudes; comprenderla y responder a esas dudas. Se recomienda que alguien de confianza acompañe a la mujer durante todo el proceso, para intentar mantener un cierto nivel de tranquilidad.

En esta fase se producen las contracciones. Debemos dejar constancia de la hora de inicio, frecuencia, duración, intensidad, modificaciones cervicales… y preparar a la paciente para la administración de medicamentos, ayudarla a respirar y relajarse, a encontrar posiciones cómodas.

La siguiente fase es la expulsión. Aquí se preparará el área y material para el parto y se acomodará a la mujer en posición ginecológica. Tras hacer limpieza de la zona, se enseña a la madre a respirar y empujar correctamente. Administraremos oxitocina y ayudaremos a la madre en el proceso de expulsión.

Cuando el bebé haya salido por completo, se le dejará sostenerlo junto con una manta y rápidamente se llevará a un lavado. Se le pinza y corta el cordón umbilical y se le hacen las pruebas antropométricas, toman huellas, signos vitales, profilaxis oftálmica y vitamina K… y se lo traslada de nuevo con la madre.

Es importante hacer una valoración continua que mida: signos vitales cada 4 horas, monitorización de la FCF, movimientos fetales, reevaluación de las condiciones físicas y psicológicas; además de identificar posibles riesgos y complicaciones y actuar en consecuencia.

Ya por último, está la fase de alumbramiento, donde se retira la placenta cuando esta se desprenda, comprobando que hay salido íntegramente, reevaluando a la paciente cada 15 minutos. Revisar en búsqueda de hemorragias, extraer coágulos y dar suturas. Informar a la madre sobre lactancia materna, ayudarla a la primera lactancia si así lo desea. Educación sanitaria sobre el cuidado de las heridas postparto y asegurar la primera micción. 


VIAS DE ADMINISTRACIÓN DE MEDICACIÓN (VI)

 VÍA SUBCUTÁNEA

Consiste en administrar fármacos con fines diagnósticos, preventivos o curativos en el tejido subcutáneo.

Caraterísticas de la vía subcutánea:

  • Absorción: lenta, duradera, sostenida (vacunas, insulina...)
  • Efecto: general o sistémico.
  • Es menos dolorosa que la intradérmica.
Zonas de inyección de la vía subcutánea:
  • Región abdominal.
  • Cara anterior y lateral del muslo.
  • Cara externa del brazo.
  • Región escapular.
Técnica:
  1. Aguja y jeringa incorporada y bisel hacia arriba.
  2. Coger un pellizco de la zona donde se va a inyectar.
  3. Ángulo de incidencia de 45º (90º si se administra heparina debajo peso molecular).
  4. Aspirar y asegurarnos de que no sale sangre e inyectar la medicación.
Los fármacos que se administran son isotónicos, no irritantes, no viscosos, solubles... y se emplean jeringas de entre 1-2ml.

VENTILACIÓN CON MASCARILLA Y BALÓN RESUCITADOR

El objetivo de esta técnica es suplir la ventilación y oxigenación espontánea del paciente. Para ello se emplea un resucitador manual, comúnmente conocido como ambú, mediante el cual se proporciona una ventilación con presión positiva en aquellos pacientes que o bien no respiran o tienen grandes dificultades para hacerlo, por lo que es un dispositivo que forma parte de los equipos de emergencias.

https://www.iberomed.es/blog/2018/02/28/que-son-y-para-que-sirven-los-resucitadores-manuales/

Está compuesto por una mascarilla, un balón auto-hinchable, bolsa reservorio, toma de oxígeno, y una válvula unidireccional que mantiene la presión positiva.  


PROCEDIMIENTO

Las pautas a seguir serán las siguientes:

1. Realizar higiene de manos, si la situación del paciente lo permite.

2. Preparar el material necesario, y colocarse los guantes siempre que sea posible.

3. Explicar el procedimiento al paciente, aunque parezca que este no esté alerta, colocarlo en decúbito supino y retirarle las prótesis dentales si las hubiese. Aspirar secreciones si fuese necesario.

4. Situarse por detrás de la cabeza del paciente.

5. Conectar la mascarilla al balón resucitador y éste a la fuente de oxígeno, a 10-15 l/min

6. Sellar la mascarilla a la cara del paciente, abarcando boca y nariz.

7. Mantener la cabeza en hiperextensión traccionando de la mandíbula hacia arriba y hacia atrás con los dedos de la misma mano. Será importante tener en cuenta que en pacientes pediátricos la hiperextensión será nula o menor, ya que se podría cerrar la vía aérea por las propias características anatómicas. Evitar la hiperextensión en paciente con lesión cervical. 

https://grupomoravi.com.mx/para-que-sirve-un-resucitador-ambu/

8. Sujetar la parte nasal de la mascarilla con el pulgar y la parte mentoniana con el índice de la mano dominante. 

9. Ventilar con el ambú mediante compresiones del balón suaves pero firmes.

10. Comprobar que el tórax se eleva con cada insuflación. Si no es así, verificar la correcta colocación de la mascarilla o la permeabilidad de la vía aérea.

11. Registrar en la documentación de enfermería: procedimiento, motivo, fecha y hora, incidencias y respuesta del paciente.  

En el vídeo que se muestra a continuación podemos ver una muestra práctica de este procedimiento:  

Un aspecto a tener en cuenta durante todo el proceso será la vigilancia de la aparición de vómitos, pues existe riesgo de broncoaspiración. Por ello, se debe tener siempre preparado el equipo de aspiración. 

 

DIÁLISIS

La diálisis es la técnica terapéutica que pretende sustituir parcial o totalmente la función renal, que es la eliminación de los productos de desecho de la sangre, cuando esta está comprometida como consecuencia de diversas patologías renales. Durante este proceso también se monitoriza la presión arterial del paciente y se controlan las posibles elevaciones de su valor.

Paciente sometido a hemodiálisis

Principalmente, existen dos variantes de este tratamiento:

La hemodiálisis, en la cual la eliminación de las toxinas de la sangre se realiza gracias a un filtro "artificial" denominado dializador que se ubica en el exterior del organismo. A través de este filtro circula la sangre del paciente y un líquido que se denomina dializado, este líquido se encarga de arrastrar las sustancias de desecho que pasan a través del filtro y, además, elimina el exceso de agua y sal del paciente.

Para que la sangre fluya hacia el sistema externo se debe crear un acceso venoso en un miembro superior del paciente que consiste en la formación de una fístula arterio venosa por la que fluyan, al menos, 250ml/minuto; este procedimiento es tarea del médico cirujano.

Esta terapia se realiza tres veces por semana en sesiones de 4 horas. 



Esquema de la diálisis peritoneal

La diálisis peritoneal, que consiste en la eliminación de los desechos de la sangre utilizando como filtro "natural" la membrana peritoneal; en la cual se introduce el líquido de diálisis de forma constante (con renovaciones) para que se lleve a cabo el proceso de filtrado.

El líquido debe ser renovado durante el día durante al menos cuatro veces; o bien, introducido de forma automática durante la noche, situación en la cual una máquina cicladora automatiza el ingreso y salida de este.




Por lo tanto, la principal diferencia de estas técnicas está en que la hemodiálisis se realiza en un sistema situado en el exterior del cuerpo, mientras que en la diálisis la sangre se depura dentro del organismo. En ciertos casos, puede alternarse el uso de una o otra técnica, o bien acordar con el paciente el uso de la que más se adapte a su situación y preferencias.

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